Congelar: mínimo durante 5 días a -20° el atún fresco y descongelar con antelación.
Cortar: el atún en trozos cuadrados muy pequeños, extremando la higiene. Salpimentar.
Mezclar: el aceite de oliva, el aceite de sésamo, la salsa de soja, el wasabi y el zumo de un cuarto de lima.
Añadir: el atún a la preparación anterior y dejar macerar en la nevera durante media hora.
Picar: finamente la escalonia. Cortar las alcaparras, el cebollino y el pepinillo en trozos pequeños.
Añadir: las verduras al atún macerado y mezclar bien.
Probar: por si debemos rectificar el sabor de algún ingrediente.
Cortar: el aguacate en trozos pequeños, salar y aliñar con zumo de lima.
Colocar: con la ayuda de un aro de cocina, una capa de aguacate, encima el atún y, finalmente, otra capa de aguacate.
Espolvorear: con sésamo tostado y servir.
El secreto de este plato es que el atún sea fresco, de calidad y que esté limpio de grasa y espinas. Para evitar la contaminación por parásitos, debe congelarse durante un mínimo de 5 días a –20 °C antes de consumirlo en crudo, tal como recomiendan las autoridades sanitarias, para evitar riesgos alimentarios.
El atún es un pescado azul rico en ácidos grasos omega-3, necesarios para disminuir el colesterol. También es una buena fuente de vitamina D, que favorece la absorción del calcio y su posterior fijación en los huesos.
Se recomienda el consumo de pescado azul dos o tres veces por semana, optando por aquellos de pequeño tamaño para minimizar la exposición al mercurio.