Limpiar: las sardinas de espinas y trocearlas.
Mezclar: con la ayuda de un tenedor, las sardinas con la mayonesa y el ketchup hasta obtener una pasta fina.
Probar: y ajustar los sabores si es necesario.
Servir: con tostadas o picos.
Esta es una excelente manera de comer sardinas de lata, ricas en fósforo, vitamina B3 y también en calcio si se consumen con las espinas, que al estar reblandecidas por el proceso de conserva no representan ningún problema.
Es un aperitivo muy sabroso que incluso gusta a quienes no son fanáticos de las sardinas enlatadas. Prueba servir el paté sin desvelar sus ingredientes y escucha las opiniones. Si lo deseas, puedes utilizar sardinas en aceite picante para dar un toque más intenso al resultado.