La naranja y el plátano son una combinación exquisita que da lugar a un postre fino y elegante. Su presentación lo convierte en una elección ideal para servir durante los meses de invierno, ya que el contraste de temperaturas entre la salsa y la fruta caliente con el helado frío añade un toque especial a la experiencia culinaria.
Para realzar aún más el sabor del plato, se puede añadir una copita de ron a la salsa de naranja. Esto aporta un matiz aromático que resalta los sabores del plátano y la naranja, creando una combinación equilibrada y deliciosa. El crumble de almendras añade una textura crujiente que contrasta maravillosamente con la suavidad de los plátanos y el helado. Si lo haces en casa, asegúrate de que quede bien dorado y crujiente.