Colocar: el codillo y las verduras troceadas en una olla a presión, cubrir con agua y hervir durante 75 minutos aproximadamente.
Cortar: la col en juliana lo más finamente posible.
Colocar: la col en una cazuela de barro, añadir un chorrito de aceite, sal, el vinagre, la pimienta y el vino blanco.
Bajar: el fuego al mínimo cuando empiece a cocer y dejar que la col se vaya reduciendo. En ningún momento ha de hervir.
Vigilar: que la col no se pegue a la cazuela, añadir 2 cucharones del caldo de hervir el codillo poco a poco.
Dejar: que la col se cueza y se haya reducido. Puede tardar de 1 a 2 horas.
Ir probando: para comprobar el punto de cocción y acidez. Añadir más vinagre si hace falta.
Añadir: los granos de pimienta, mezclar.
Añadir: las chuletas cuando la col casi esté cocida y dejar cocer unos 15 minutos.
Añadir: los Frankfurts y cocer unos 5 minutos.
Añadir: el codillo cortado a trozos y dejar que se caliente.
Cocer: las patatas en el microondas o hervir. Colocarlas en la cazuela junto a la chucrut.
Servir: caliente y ofrecer las mostazas.
Como muchos platos tradicionales, mejora claramente con el reposo. Preparado con antelación y recalentado al día siguiente, los sabores se integran mejor y el resultado es más redondo.
La col fermentada es rica en fibra y contiene probióticos naturales que favorecen la digestión, lo que hace de este plato contundente una opción más equilibrada de lo que podría parecer.