La sandía y la remolacha fresca crean un gazpacho visualmente muy atractivo, con un rojo intenso y una mezcla de sabores interesante y refrescante. La sandía le aporta dulzor, mientras que la remolacha añade un toque terroso que equilibra el plato. Aconsejo servirlo en un bol pequeño, ya que es un plato con sabores muy marcados y concentrados: una pequeña cantidad es suficiente para disfrutarlo. Si la combinación de ingredientes no está bien equilibrada, puede resultar demasiado dulce.
La remolacha es un potente antioxidante, rica en vitamina C, fibra y minerales como el potasio y el hierro. La sandía y el tomate son ricos en licopenos, y aportan vitamina A y C. En definitiva, un plato muy refrescante, lleno de vitaminas, minerales y antioxidantes.