Triturar: el mango con la lima. Añadir algo de azúcar si falta dulzor.
Pasar: por el colador chino y reservar.
Poner: en remojo en agua fría durante 5 minutos la hoja de gelatina.
Diluir: la gelatina en 2 cucharadas de leche templada.
Batir: los yogures unos segundos y añadir la gelatina. Reservar.
Montar: la nata y añadir el azúcar glas a nuestro gusto.
Incorporar: los yogures a la nata montada y mezclar con suavidad.
Colocar: la mezcla en los recipientes que vayamos a servir.
Verter: por encima el mango.
Colocar: en la nevera mínimo 3 horas.
Servir: frío.
Este postre es refrescante y ligero, con un equilibrio perfecto entre el dulzor del mango y la suavidad de la mousse de yogur. La cantidad de mango puede variar según tu preferencia; yo suelo usar un mango y medio para asegurar que haya suficiente para cubrir bien todos los recipientes.
Es importante no añadir más de 40 g de azúcar, ya que el mango aporta su propio dulzor natural, y si se añade demasiado, el postre puede quedar empalagoso. En caso de duda, es mejor quedarse corto. Yo siempre pongo algo menos de 40 g y el resultado tiene un dulzor muy correcto.
El mango es una fruta con alto contenido en azúcar, rica en vitamina C, vitamina A y antioxidantes. Sus mejores meses de consumo en España son de finales de agosto a noviembre, aunque hoy en día es fácil encontrarlo durante todo el año.