Pelar: Pelar y cortar la calabaza.
Cocer: cocer en el microondas o en el horno, hasta que se haya ablandado.
Convertir: convertir en puré, reservar.
Hervir: hervir la leche, salar y añadir el semolino gradualmente sin dejar de mezclar.
Cocer: cocer según las instrucciones del paquete.
Retirar: retirar del fuego.
Añadir: añadir la mantequilla, la nuez moscada y la pimienta.
Añadir: añadir el puré de calabaza y la yema de huevo.
Añadir: añadir el parmigiano.
Extender: extender el preparado, formando un grosor de 1 cm, en una bandeja de horno.
Dejar: dejar enfriar.
Formar: formar los ñoquis con la ayuda de un aro de cocina de unos 4 cm de diámetro.
Colocar: colocar los ñoquis en una bandeja de horno.
Repartir: repartir por encima el queso taleggio en trozos y el parmigiano rallado.
Aliñar: aliñar con un poco de AOVE.
Cocer: cocer en el horno a 180º durante 20 minutos.
Gratinar: gratinar.
Servir: servir.
Los ñoquis de calabaza son un plato de sabor suave y delicioso. Nos sirven como primer o segundo plato gracias al aporte de proteína animal a través de la leche y el queso, de hidratos de carbono gracias al semolino, y de fibra con la calabaza. El semolino se puede encontrar fácilmente en cualquier tienda de productos italianos; puede sustituirse por sémola, aunque el resultado final no será el mismo, ya que el grano es más grueso y no se integrará tan bien con la leche y la calabaza. El queso taleggio, que aporta al plato un sabor inconfundible, se puede sustituir por un queso cremoso tipo brie, fontina o gruyère.
Este plato es una buena fuente de carbohidratos y proteínas gracias al semolino, la leche y los quesos. La calabaza aporta fibra y betacarotenos, convirtiendo a estos ñoquis en una opción equilibrada y completa.