Rustir: la carne en una olla a presión o cazuela con una cucharada sopera de aceite hasta que coja color. Salpimentar y retirar.
Añadir: la cebolla picada y freír hasta que se dore.
Añadir: el tomate rallado y seguir friendo hasta que reduzca.
Espolvorear: con el chocolate rallado.
Añadir: de nuevo la carne, mezclar bien y añadir el vino. Dejar que se evapore el alcohol y añadir 1 vaso de agua.
Cerrar: la olla a presión y cocer la carne durante 50 minutos a partir de que la válvula gire.
Apagar: el fuego y dejar que salga el vapor sin retirar la válvula.
Retirar: la válvula, abrir la olla, añadir la zanahoria cortada a trozos, los guisantes y las patatas cortadas en 4. Añadir más líquido si hace falta.
Cerrar: nuevamente la olla y dejar cocer 10 minutos.
Apagar: el fuego y dejar reposar.
Asegurarse: de que no queda vapor en la olla antes de abrirla. Para ello, retirar antes la válvula.
Servir: caliente. El reposo mejora el resultado del plato.
Esta es la receta con la que mi madre cocinaba el rabo de ternera. El resultado es exquisito, aunque no se trate de un guiso para todos los paladares. Se puede cocinar en una cazuela, pero la olla a presión acorta el tiempo de cocción y deja la carne muy tierna.
Si utilizamos patatas francesas y cebollas platillo, el guiso va a ganar en presentación, y si lo cocinamos con antelación, lo hará en sabor. Hay que tener mucho cuidado con la cantidad de aceite que añadamos, ya que la carne del rabo de ternera es bastante grasienta.
Lo serviremos como plato único, ya que nos aporta todos los nutrientes necesarios. Una ensalada puede ser un buen complemento.