Cortar: la carne en trozos pequeños y poner en una cazuela con aceite. Freír hasta que se doren ligeramente.
Añadir: las verduras cortadas a trozos pequeños, añadir agua hasta cubrir y dejar hervir hasta que la carne esté blanda y las verduras estén cocidas (30-45 minutos).
Salar: añadir una cucharadita de pimienta y una cucharada sopera de especias árabes.
Probar: por si debemos rectificar el gusto.
Añadir: los garbanzos cocidos, mezclar y dejar que se calienten con el resto de los ingredientes.
Colar: el preparado, reservando el caldo.
Cocer: el cuscús siguiendo las instrucciones del paquete. Usar parte del caldo reservado para darle más sabor.
Servir: en un plato hondo la carne con las verduras, dejando un hueco en el centro.
Colocar: el cuscús en el centro del plato.
Servir: el caldo aparte para que cada comensal lo añada a su gusto.
Ofrecer: Harissa para dar al plato un toque picante.
Esta es una manera fácil y relativamente rápida de preparar un buen cuscús. Puedes adaptar la receta utilizando solo una variedad de carne o hacerla completamente vegetariana, con solo verduras. La carne de cordero da al plato un sabor muy peculiar, pero conviene mezclarla con alguna otra para suavizar el gusto.
Se pueden emplear otras verduras, pero la calabaza y la zanahoria no pueden faltar, así como tampoco los garbanzos. La harissa, una pasta elaborada a base de chiles, es opcional y debe usarse con cuidado si no se está familiarizado con su intensidad picante, aunque potencia mucho los sabores del plato. Las especias árabes, como el ras el hanout, le aportan un sabor auténtico y característico.
Las cantidades anotadas son aproximadas, y se pueden ajustar según el número de comensales y el gusto personal.