Rallar: las cebollas muy finas y freír en una cazuela con un poco de aceite.
Cortar: los calamares en rodajas de un dedo de grosor.
Añadir: los calamares cuando la cebolla esté dorada. Mezclar y freír durante unos minutos.
Añadir: los garbanzos y la guindilla. Mezclar y freír unos minutos más.
Servir: caliente.
Los garbanzos combinan muy bien con los calamares. La cebolla aporta dulzor al plato y la guindilla da un contraste picante exquisito. Los calamares no requieren mucho tiempo de cocción; si nos pasamos con el tiempo, van a quedar duros. Aconsejo comprar calamares de tamaño pequeño o mediano, ya que será más fácil que nos queden tiernos.
Los calamares son ricos en proteínas, vitaminas del grupo B y minerales como el fósforo, potasio, yodo y selenio.