Para la base:
Triturar los biscotes: triturar los biscotes junto a la mantequilla fundida hasta obtener una mezcla homogénea.
Forrar el molde: forrar el fondo de un molde desmontable de 22 cm con papel para horno.
Formar la base: colocar el triturado de biscotes en el fondo del molde y distribuir uniformemente con el dorso de una cuchara. Reservar en la nevera.
Cocer las frambuesas: llevar las frambuesas a ebullición hasta que se deshagan completamente.
Filtrar: pasar las frambuesas por un colador fino para eliminar los granos. Reservar el preparado.
Mezclar la base del cheese: en un bol, mezclar la ricotta, el yogur, la vainilla y la ralladura de piel de limón.
Añadir el azúcar: incorporar el azúcar y mezclar.
Incorporar las frambuesas: añadir el puré de frambuesas reservado y mezclar.
Añadir la nata: incorporar la nata (reservando 2 cucharadas), mezclando con movimientos suaves de abajo arriba para mantener la textura.
Hidratar la gelatina: sumergir las hojas de gelatina en agua fría durante 10 minutos.
Disolver la gelatina: calentar las 2 cucharadas de nata reservadas y disolver en ellas las hojas de gelatina escurridas.
Integrar la gelatina: añadir la gelatina disuelta al preparado de cheese y mezclar rápidamente.
Verter la mezcla: verter la mezcla sobre la base de biscotes.
Refrigerar: colocar en la nevera durante 3–4 horas, o hasta que cuaje completamente.
Desmoldar y decorar: desmoldar en el momento de servir y decorar al gusto.
A diferencia de otros cheesecakes más tradicionales, esta versión no es excesivamente dulce, lo que resalta aún más el sabor natural de las frambuesas y la frescura de la ricotta. El azúcar glas utilizado es mínimo, así que si prefieres un toque más dulce, puedes aumentar ligeramente la cantidad o acompañar el postre con una salsa, como un coulis de frambuesa. También puedes usar galletas más dulces para la base si buscas un contraste mayor.
Las frambuesas, además de aportar un delicioso toque ácido, son ricas en antioxidantes y vitamina C. Si prefieres un sabor más suave o no tienes frambuesas a mano, puedes sustituirlas por otros frutos rojos como moras, fresas o arándanos. Incluso una mezcla de estos puede dar una variación interesante al sabor final del cheesecake.
Una porción de este postre puede ser una opción más equilibrada si buscas disfrutar de algo dulce sin excesos.