Para las manzanas,
Para el Crumble,
Preparar el crumble: en un bol, mezclar con las manos la harina, los pistachos, la mantequilla y el azúcar hasta obtener una masa grumosa.
Refrigerar el crumble: tapar con papel film y dejar reposar en la nevera mientras se preparan las manzanas.
Preparar las manzanas: pelar y cortar las manzanas.
Añadir limón: rociar con el zumo de limón.
Endulzar: añadir azúcar al gusto y dejar reposar unos 30 minutos.
Hornear las manzanas: colocar las manzanas en una fuente de horno y hornear a 210 °C durante 10 minutos. Reservar.
Montar el postre: repartir las manzanas horneadas en moldes individuales.
Cubrir con crumble: repartir por encima la masa de crumble.
Hornear el conjunto: hornear a 180 °C durante 20–30 minutos, hasta que el crumble esté tostado.
Atemperar: retirar del horno y dejar que se temple.
Desmoldar: desmoldar de manera que el crumble quede debajo y las manzanas encima.
Añadir los toques finales: espolvorear con canela y trocitos de pistacho.
Servir: servir templado, acompañado de una bola de helado de vainilla o biscuit.
Este postre admite infinidad de variantes. Podemos acompañar el crumble con yogur, requesón, nata, crema inglesa o simplemente servirlo sin acompañamiento. Es fácil de preparar y, gracias a la mezcla de ingredientes, su presentación y sabor final son un éxito seguro.
Las cantidades de azúcar podéis adaptarlas a vuestro gusto y según el tipo de manzanas que hayáis escogido.