Hacer: un buen caldo con los pescados que hayamos elegido.
Cortar: la sepia a trozos pequeños y reservar la bolsa y la tinta.
Cortar: el calamar en aros.
Calentar: una paella con un chorretón de aceite.
Añadir: la sepia y el calamar, y freír durante 2 minutos a fuego vivo.
Añadir: la cebolla y el ajo rallados, y freír durante 2 minutos.
Añadir: el tomate triturado y dejar freír otros 2 minutos.
Añadir: la bolsa de la sepia, diluida en un poco de caldo de pescado, y la tinta. Mezclar bien.
Añadir: el arroz y aliñar con aceite. Mezclar bien y freír durante 1 minuto.
Espolvorear: con pimentón dulce, mezclar evitando que se queme, ya que amargaría.
Añadir: 2 cucharones de caldo hirviendo por cada taza de arroz, más un par extras.
Cocer: a fuego vivo durante 5 minutos y luego bajar un poco el fuego.
Dejar: cocer 8 minutos más. Vigilar que no nos quedemos sin caldo. Si hace falta, añadir más cantidad.
Probar: el punto de cocción y rectificar de sal.
Apagar: el fuego si nos gusta poco hecho (habrá cocido durante 13 minutos) y dejar reposar cubierto con una tapa durante 5 minutos.
Servir: caliente.
La bolsa marrón de la sepia (bazo) nos aportará sabor y salazón al arroz, lo cual deberemos tener en cuenta en el momento de rectificar de sal. La tinta nos aporta un color negruzco a la paella y realza su sabor.
La paella es, para mí, un plato ideal para los domingos. Me gusta comerla y saborearla con calma, siempre acompañada de un buen vino.
El arroz nos aporta hidratos de carbono y es fuente de vitaminas del grupo B. La sepia y el calamar son fuente de proteínas de alta calidad, además de selenio, zinc y vitamina B12.
No es necesario servir un segundo plato; una ensalada será un buen complemento.