Preparación de la salsa de naranja y los plátanos
Rallar: la piel de 1 naranja y reservar.
Exprimir: las naranjas para obtener el zumo.
Caramelizar: en una sartén el azúcar.
Añadir: el zumo de naranja.
Dejar: que reduzca.
Añadir: la ralladura de la piel de naranja.
Partir: los plátanos a lo largo y freír en una sartén con un poco de mantequilla.
Colocar: en el plato de servir.
Verter: por encima el zumo de naranja reducido.
Para el crumble de almendras
Mezclar: en un bol 50 g de harina, 50 g de azúcar, 50 g de almendras molidas y 40 g de mantequilla fría cortada en cubos. Mezclar con los dedos hasta obtener una textura de migas.
Tostar: el preparado en una sartén, removiendo constantemente. Dejar enfriar.
Presentación del plato
Esparcir: por encima de los plátanos el crumble de almendras.
Acompañar: con una bola de helado.
Servir.
La naranja y el plátano son una combinación exquisita que da lugar a un postre fino y elegante. Su presentación lo convierte en una elección ideal para servir durante los meses de invierno, ya que el contraste de temperaturas entre la salsa y la fruta caliente con el helado frío añade un toque especial a la experiencia culinaria.
Para realzar aún más el sabor del plato, se puede añadir una copita de ron a la salsa de naranja. Esto aporta un matiz aromático que resalta los sabores del plátano y la naranja, creando una combinación equilibrada y deliciosa. El crumble de almendras añade una textura crujiente que contrasta maravillosamente con la suavidad de los plátanos y el helado. Si lo haces en casa, asegúrate de que quede bien dorado y crujiente.