Esta receta de risotto al azafrán tiene un sabor muy característico que no necesariamente agradará a todos los paladares. El azafrán aporta un toque amargo y un aroma intenso que pueden resultar demasiado marcados para algunos comensales.
Para conseguir la textura cremosa que define a un buen risotto, es fundamental utilizar arroz Carnaroli o Arborio. La clave está en añadir el caldo poco a poco y remover con frecuencia, lo que ayuda a liberar el almidón del arroz y genera esa cremosidad tan típica.
La incorporación final de mantequilla y parmesano no solo intensifica el sabor del plato, sino que añade untuosidad y profundidad al conjunto.
El acompañamiento tradicional —y absolutamente delicioso— es el ossobuco alla milanese, que complementa el risotto a la perfección.