Esta mermelada no es para todos los paladares: los sabores amargo y ácido están presentes en ella. Si lo que queremos es una mermelada dulce y suave, esta no es vuestra receta.
Si se desea una mermelada no tan amarga, podemos mezclar mitad de naranjas dulces y mitad de amargas.
Las naranjas amargas tienen bastantes pepitas, poca pulpa y son ricas en pectina. Las pepitas, incorporadas a la olla en el momento de la cocción, harán que la mermelada adquiera consistencia.
Con el tiempo se sabe enseguida cuándo una mermelada está hecha. En caso contrario, podemos colocar una cucharada en un plato frío y dejar que se enfríe unos segundos: al inclinar el plato la mermelada no debe resbalar con rapidez.
Para conservarla durante varios meses, es importante envasar la mermelada aún caliente en botes esterilizados y cerrarlos de inmediato. Aunque colocarlos boca abajo puede ayudar a formar el vacío, si queremos una conservación segura y prolongada es mejor hervir los botes al baño maría durante 10 a 15 minutos. Una vez abiertos, deben conservarse en la nevera y consumirse en un plazo de dos a tres semanas.