El secreto de este plato es que el atún sea fresco, de calidad y que esté limpio de grasa y espinas. Para evitar la contaminación por parásitos, debe congelarse durante un mínimo de 5 días a –20 °C antes de consumirlo en crudo, tal como recomiendan las autoridades sanitarias, para evitar riesgos alimentarios.
El atún es un pescado azul rico en ácidos grasos omega-3, necesarios para disminuir el colesterol. También es una buena fuente de vitamina D, que favorece la absorción del calcio y su posterior fijación en los huesos.
Se recomienda el consumo de pescado azul dos o tres veces por semana, optando por aquellos de pequeño tamaño para minimizar la exposición al mercurio.